Me parece una pelÃcula totalmente absurda. El comportamiento depresivo y autodestructivo del joven es inverosÃmil, no justificado desde el punto de vista de culpabilidad del padre. Muestra más bien a un ser ingenuo y manipulador, inmaduro e irresponsable, que decide por cuenta propia realizar actos en contra suya y de los demás, pero siempre de manera consiente, planeada y premeditada. Su supuesta fragilidad es irritante, la realidad de la vida es otra, más para un varón de 17 años, que tiene todo, pueden estar separados los padres, pero ambos le brindan amor, no pueden estar obligados a permanecer juntos si no se aman, no importa que sean padres o no, la reflexión más intensa viene del personaje de Antony Hopkins, quién sabiamente le recomienda soltar y dejar ir sus traumas de la adolescencia, cosa que se llama madurar.