Los navarros destilan frescura. Lógico debido a su juventud. Lo increíble es la calidad del disco siendo su debut. Temas adictivos y accesibles como Nun Zabiltza, Grixak o Soketan, metaleros como +/- o reflexivos como Aintzinago Zaude o el perfecto final de Lokaleko Argiak, con arreglos de piano incluidos. Repleto de fantásticas melodías, su punto diferenciador es la voz de Olaia. Con ese euskera tan marcado, folclórico podríamos decir. Mostrado de forma radical en la parte final de uno de los mejores temas del conjunto, Deathcrush. Los navarros son la revelación nacional del 2020. Ansiosos esperamos su próximo movimiento.