XIII
L(ELE)A DESPEDIDA
Podemos llegar a ser la mitad de otro
sin quitarnos un sólo pedazo de nosotros mismos.
La guerra mundial o el amor;
sólo esas armas existen.
Y te amo...
te amo con una paz invisible de entender,
con un idioma difícil de besar.
Mi cárcel es el poco dinero en el que me encuentro,
¿vendrás a visitarme?
Administraré mi última respiración por la ventana
desde el quinto piso,
ya no volverás a verme.
A veces el sol irá desnudando su calor en ti
porque sólo tú pudiste hacerlo sol...
Y si no toco con mi dedo índice
en la divinidad de tu espalda,
te fecharé entre la idea de llamarte el 23
pero también entre un destino de 23 estrellas donde reposas.
La obra flota como si fuera un ser humano
sin lugar donde posarse:
a veces la obra es el cadáver,
y tú debes ser la vida que lo tiene que esconder;
por eso flota.
Te esperaré en el minuto 10 con 36 segundos.
No demores, y ahí te lo diré.
© Autor: César Augusto Barahona Calderón (2019).