Otra maravilla que nos trae Beatriz Serrano. Después de su primera novela (que es oro puro) tenía muchas ganas de ponerme con esta y desde el principio ya estaba dentrísimo. Algo tiene Beatriz en la forma de contar las historias que no solo te atrapa sino que logra que de alguna manera te sientas identificado. Quizás haya quien pueda perderse o no entender el libro hasta el final pero es que, como diría la madre del libro, hay mucho cateto.