Lo que más me gusta de la Promesa es que es una serie que desacelera. Su ritmo es necesario en la sociedad actual, sobreestimulada. Las escenas y los diálogos se asemejan, con la formalidad de la época, a la vida real. Abre muchas tramas a la vez, sabe crear expectación, y a su vez te obliga a ejercitar la paciencia. Se cuida el detalle y se trabaja en la evolución de los personajes. Buenos actores, por fin abren paso a nuevas caras en el elenco español.