Desde las primeras frases no terminé de leerlo con avidez. Y eso es merito absoluto del autor, al cual encuentro increiblemente original y audaz. Mezclar realidad con ficción pero sin que la realidad sucumba a la ficción. Lograr ese equilibrio exquisito permite aprender a velocidad vertiginosa sobre temas a menudo complejos de abordar aun explicado por los mejores divulgadores científicos. La literatura no ya como “ciencia ficción”, sino como “realidad ficcionada”.