Si alguna vez te has preguntado qué se siente estar atrapado en una fila del banco por 2 horas y 22 minutos, Ahà Afuera te ofrece la experiencia cinematográfica equivalente. Esta obra maestra del tiempo perdido logra lo imposible: hacer que mi abuela viendo telenovelas parezca una actividad llena de adrenalina.
La trama, si es que existe una, parece girar en torno a... algo que sucede allá fuera, pero créeme, no hay razón para que ese "afuera" sea más interesante que mirar la pared de tu sala. Los personajes tienen la profundidad de una cucharita de café, y las situaciones son tan tensas como cuando tienes que decidir si usar un tenedor o una cuchara para comer tu sopa.
Por supuesto, el director ha tenido la audacia de estirarlo a 142 minutos. ¡Ciento cuarenta y dos minutos! Es como si quisieran asegurarse de que no puedas salir de Netflix sin sentirte existencialmente confundido. ¿Es arte? ¿Es castigo? Nadie lo sabe.