Desde una lectura llana -por no decir "superficial", que me parece no se ajusta y se prestaría a confusiones y por no hallar otro término- este libro, que es el primero que leo del autor, me ayuda a situar mejor mi experiencia como estudiante del interior pueblerino -casi "crónico"- en la UNC. Fui a Córdoba en 1972 y viví allí hasta 1979. Luego de la colimba y otros avatares, retornaría en 1983 hasta 1985, año en que, finalmente, me recibí.
Luego viajé periódicamente a la ciudad-y viajo- por mi trabajo. Y no deja de sorprenderme y hasta dolerme la experiencia de lo que, en breves lapsos, vivo, transcurro allí. Y no dejaba de preguntarme qué es lo que me incomoda, cómo es, hasta dónde llega el contraste con lo que supe vivir como estudiante.
El libro de Diego Tatián, entre muchas otras cosas, me brinda una explicación: mi primera época ocurrió en una de esas "singularidades" (y casi perdidas) de las que, creo, habla en "Contra Córdoba"... La segunda época pasó en una "pseudo singularidad", un amago o una finta -bien cordobesa- en la que nada de lo que parecía ser, finalmente fue.
Estoy más que agradecido con este librazo que encontré en mi querida Biblioteca "Mariano Moreno" de Alcira Gigena.