El libro promete, pero cansa y tuve que dejarlo por su obsesión en contra del catolicismo y de los partidos de derecha, metiendolos en capítulos en los que no tienen nada que ver. Es realmente propagandística su fijación partidista hacia el la izquierda a la que nunca nombra para mal, solo habla mal de algún expresidente o partido siempre de derechas o de Franco, también muy presente el anti catolicismo (pasando de otras religiones q parece q no hayan hecho nada mal) y algún flecos anti patria. En fin, las historias molaban pero detestaba sus comentarios de ultraizquierda