La primera temporada de la serie es la mejor de las tres temporadas. Se vuelve repetitiva, de la falta de moral que existe actualmente, queriendo normalizar conductas y roles incorrectos de lo que es un hombre y una mujer. Fomentan actitudes superficiales y egocéntricas, dejando de lado lo que es una buena relación de pareja, de crecimiento emocional, y espiritual. Satiriza a la iglesia católica y glorifica relaciones de un mismo sexo. Denigra a la mujer y al hombre. Total irrespeto y mofa a Dios. Es una pena que una serie que comenzó bien caiga en lo mismo de todas las series que actualmente se producen en Netflix, que es el promover la agenda global.