En primer lugar agradezco a Gonzalo Giner la creación de esta obra.
Lo leí hace unos diez años por recomendación de un amigo durante una tertulia. La obra actúa sobre el lector a modo de una esponja, con carga historicista pero sin tintes romanticistas. Está bien construida, se aprecia el conocimiento histórico y de los lugares en los que se desarrolla la trama. Recomiendo su lectura y no quedar ahí, invito a la lectura de “El jinete del Silencio” y de “Las Ventanas del Cielo”.