Es un grandísimo álbum, que fue injustamente criticado en el momento de su lanzamiento tal y como suele suceder con cualquier obra de arte transgresora, que desafía los límites.
De a poco va ganandose su lugar en la historia, y con el tiempo su valoración positiva ha ido creciendo mucho.
No es un disco fácil de escuchar. Tiene verdaderas joyas escondidas entre las mezclas furiosas que le dan forma.
Es un cúmulo o una tormenta fruto de muchos años y estilos de rock condensados en 14 canciones, que si bien son variadas, comparten un hilo conductor que encierra el sentido del álbum. Algunas son una mamushka de instrumentos y efectos (o su equivalente 'chino', si es que existe), otras son como estar en el ojo de un huracán... y otras son el huracán mismo!
Hasta el tema más simple dice más de lo que parece decir en un primer momento. Sólo hay que prestar atención y atreverse a viajar por ese mundo al otro lado del espejo, que puede ser nada más y nada menos que la mente del inigualable Axl Rose.