EA Sports FC 25 se ha convertido en un espectáculo arcade más que en un simulador de fútbol. Con su última actualización, los partidos parecen de tenis: velocidad absurda, regates irreales y defensas inútiles. El juego premia a los malabaristas en lugar de la táctica, convirtiéndolo en una fantasía más cercana a Oliver y Benji que al fútbol real.
La inteligencia artificial sigue siendo un desastre, las valoraciones de los jugadores parecen hechas por marketing en lugar de rendimiento real, y la jugabilidad se siente más caótica que equilibrada. Si EA sigue priorizando el show sobre la simulación, solo conseguirá alejar a los verdaderos amantes del fútbol.
Si EA realmente quiere hacer un juego de fútbol de calidad, debería centrarse en mejorar la inteligencia artificial, equilibrar las mecánicas de juego y dejar de sobrepotenciar a los regateadores como si todos fueran Ronaldinho. De lo contrario, cada vez se alejarán más de lo que hace que este deporte sea hermoso: la táctica, la emoción y el realismo.