A la autora parece importarle más instruir a sus lectores en perspectiva de género, aplicada a la historia, que hilar un relato interesante. Antes de llegar a la página 40 Ud. será advertido que a una buena parte de la intelectualidad griega "no le gustaban las mujeres", por no decir que eran todos unos misóginos y rematando con la cita a un poema a la poetisa Safo. La autora hace alarde de una falta de ecuanimidad y una arrogancia pocas veces vista en un libro de historia. No le recomendaría esta lectura a nadie mínimamente preocupado por aprender algo de la Grecia clásica. Devuelto.