A la mitad del libro afirmaba que era la mejor de las novelas de Austen, compleja en cuanto a personajes e historia, incluso a cuatro capítulos de acabarla estaba emocionada por descubrir cómo se desenlazaba todo. Sin embargo el final es inesperado de la peor manera posible, los personajes como la Señorita Crawford empiezan a mostrar actitudes completamente distintas a sus habituales, y todo termina terrible para todas las personas que no tienen los exactos valores de Fanny y Edmund. Los romances que estos dos estaban protagonizando eran complejos y por el lado de Fanny muy inesperado, les hubiera permitido a los cuatro expandir su forma de pensar y mejorar como personas, en vez de esto el libro se esfuerza en hacernos creer (de la forma más anticlimática posible, al darse sin ningún tipo de pista anterior a los espectadoras) que Fanny y Edmund son los portadores de la razón y moral absoluta y no requieren ninguna modificación en sus caracteres, sino más bien deben reforzarlos con la cercanía de sus iguales (que son iguales porque Edmund prácticamente crió a Fanny). En resumen, un final decepcionante, hubiera deseado cerrarlo en el capítulo 40 y dejar todo lo demás para mi imaginación, los personajes antagónicos tienen finales tristes, que se supone debieron hacer regocijar al lector por algún tipo de justicia divina pero que se exceden en crueldad, ni a la señora Norris le desee ese destino.