Peñazo insoportable. Lo que uno espera que sea un libro de aventuras no es otra cosa que una descripción enciclopédica de las ballenas, la pesca de las mismas y los barcos balleneros. Pasan capítulos enteros sin que ocurra nada, dedicándose el autor a hacer gala de su erudición en esos temas.
La caracterización de los personajes es de literatura infantil. Si al capitán Ahab le hubiera llamado capitán Venganza, no habría pasado nada. Caracteres planos que no aportan nada al argumento. Otros aparecen, dejando la esperanza de que tendrán algún protagonismo, y luego no es así.
La lectura se hace insufrible ante tantas descripciones (sólo relevantes para un biólogo marino) y tan poco entretenimiento.
Es el libro que más me ha costado terminar de toda mi vida, y lo he acabado por pundonor, no porque merezca la pena. Es, de largo, la obra más sobrevalorada que me he encontrado nunca y no consigo entender que se considere una de las grandes novelas de la literatura norteamericana.