Es uno de esos libros que engañan. La cantidad de páginas no está relacionada con la velocidad en la lectura. No es una lectura fácil y ágil, merece y necesita su reposo y su calma para disfrutarla al máximo.
La historia te atrapa y te lleva a esa cocina lúgubre, te sienta a la mesa y te hace escuchar esa conversación entre la abuela y la nieta como si tú fueses una de las sombras que habitan el lugar.
Tiene una ortografía peculiar, lo que me ha hecho pensar que está escrito así para describir esa forma de hablar de las dos protagonistas.
Un libro muy recomendable.