Leí este libro por recomendaciones y prestigio, pero sinceramente, no me ha gustado nada. Más allá de la prosa cuidada que muchos alaban, lo que encontré fue una historia profundamente machista, enfermiza y moralmente cuestionable.
Florentino Ariza, el protagonista, no es un romántico fiel como se suele decir. Es un hombre obsesionado, mentiroso y, lo más grave, con una conducta abusiva que se romantiza sin crítica alguna. Tiene más de 600 relaciones mientras “espera” a Fermina, incluyendo una con una menor de edad, lo cual es presentado sin juicio ético por parte del narrador. ¿Eso es amor? Para mí, no. Eso es abuso disfrazado de pasión.
Las mujeres en esta novela están tratadas como objetos sexuales o premios. Sus deseos, su libertad y su autonomía apenas importan. Están allí para ser deseadas, usadas, comparadas, olvidadas. Incluso Fermina, que parece más fuerte, termina siendo absorbida por la lógica de Florentino como si su único propósito fuera el amor romántico.
Me resulta incomprensible y desagradable que esta historia tenga un final “feliz”, premiando a un personaje que ha quebrado tantas normas éticas y morales. Es una obra que justifica comportamientos tóxicos y que presenta una visión del amor que no es amor, sino dominación, egoísmo y perversión.
En resumen: no recomiendo este libro. A menos que tengas una mente complaciente con el machismo o encuentres placer en leer barbaridades justificadas como “pasión”, te ahorrarás el disgusto. Para mí fue una experiencia incómoda, incluso nauseabunda, y me sorprende la admiración que aún despierta.