Literatura pura, con sones cubanos barrocos de Alejo Carpentier pero en clave mexicana. Y mucha voluptosidad y exhuberancia, erotismo a raudales. La flaca y larga de Lupita es todo un portento que ofrece el paraiso a un Diego Ribera que es una fiera devoradora de portentos.
Tiene una prosa muy agil, veloz, pero no cansa, por eso precisamente.