Acabo de volver a ver «Tears of the sun», una peli de 2003 que nos presenta un Bruce Willy en plenitud de forma. Igual de bien vemos a Cole Hauser (uno de los pilares en «Yellowstone»), la hermosÃsima Mónica Bellucci, el siempre impresionante Eamon Walker y otros, con dirección de una leyenda: Antoine Fuqua.
Es una pelÃcula de guerra con todos los aderezos propios de Hollywood para llevar el melodrama a su máxima expresión (al final por na me da un coma de azúcar sentimental pero era lo que venÃa). Y por supuesto tiene una gran factura que mantiene en vilo al espectador todo el tiempo que dura.
La historia es bien sencilla: consiste en un comando al que se ha encargado la misión de rescatar a un cura y a una doctora de una misión en plena selva africana.
El despliegue de la tecnologÃa necesaria para hacer creer en un cine el escenario, los accidentes y sobre todo las batallas en las que se ven involucrados los personajes, es impresionante. Recuerdo de otro film (esta vez una comedia) la frase «se cagó la naturaleza», que grita el supuesto especialista de pirotecnia de una aparatosa y gigantesca explosion, que en «Lágrimas de Sol» cobra toda su dimensión en el climax del combate final.
En la medida que avanzaba la cosa me hacÃa preguntas: ¿vale la pena perder hombres para rescatar otros? ¿ vale la pena perder amigos con los que han compartido buena parte de tu vida para cumplir la misión de salvar personas que tú ni siquiera conoces?
Curiosamente al final de la pelÃcula hay un cartel:
«Lo único necesario para que triunfe el mal, es que los buenos no hagan nada» [Edmund Burke]
Pa quien no la haya visto, palomitas y refrescos. Pal que ya la vio, que reintente. Se pasan dos horas bien entretenidas (y yo además soy fan de ese tipo que se está apagando luego de tener una vida deslumbtante).