Buena pelÃcula de posesión diabólica desde un punto de vista sin lanzamiento de esputos, giros de cabeza ni efectos similares. Sólo un diálogo entre un reo poseÃdo y el sicólogo que ha de decidir si padece enfermedad mental o por el contrario diagnosticar que es una persona sana ( lo que le llevarÃa a la silla eléctrica).