Excelente de punta a punta...Salvo el ultimo acto, innecesario. Quiebra el clima de absoluta magia, aportándole un panegirico que, a mi criterio resulta redundante - el mensaje ya fue dado, captado, interpretado OK por el publico - y de sopetón irrumpe un "cierre" lacrimoso, anticuado, que trastorna toda la deglución de una historia - por suerte y cada vez más en vias de extinción - confiriendole un color que opaca por mucho la correcta empatía sembrada en todos Nosotros.
A destacar, y por alto contraste, el discurso en tono de divertida y desenfadada confesión, plagada de picaresca de una bellisima Mariana Genesio Peña. Mario Alarcón nos sacude "pintandonos" la ambigua realidad.de un hombre "comun y decente" , pater familiae prototipico que encuentra en Hande lo que una sociedad "normal" y ortodoxa no le dio. Geniales los cuadros especialmente al inicio, cirujanos, parteras, camilleros, enfermeros, lo mismo que la visita a la morgue. Una suerte de asomo al infierno. O el cuadro cuando todos bailan y el texto grafiado en todas las caras del escenario. Una especialisima mención a quien inicia con su voz " desde lo alto" para luego musicalizar con una vertiginosidad y acierto que maravilla, evidenciando talento y destreza a la vez.
Hace falta Teatro Asi!
Viva el Arte.
😀Mario Enrique Albarracín