Cuando un programa de entretenimiento se mete en el tema polรญtico, deja de ser un programa de entretenimiento.
Con un presentador engreรญdo, con sus pasadas de la raya, como si solo el tuviese la verdad y un puรฑado de tertulianos polรญticos, de los que excepto Cristina Pardo, no se salva ninguno. Ni el egรณlatra Juan del Val, escritor en apariencia, ni su mujer, ni la famosa Tamara Falcรณ, que no dice ni bien ni mal, a nada que se le preguntรฉ.
Lo siento por los miembros de la parte de Ciencia y por los cรณmicos q si merecen la pena.