Una historia dolorosa, anécdotas que te despiertan la sonrisa, episodios que te arrugan el corazón viendo cómo la desinformación y el desinterés sobre esa estigmatizante enfermedad pueden hacer la existencia de una familia hasta angustiosa pero también sacando, a la vez, lo mejor de ellos; esa lección de amor y vida que relatas, escritora, me sirve como acicatellega para estrechar más si cabe, los lazos afectivos con mi familia y con quienes me rodean.
¡¡Bravo por tí, Lola Campos!!