No es una historia cómoda.
No es un juego para “matar infectados y salvar el día”.
Es un viaje emocional que te rompe y te obliga a mirar la vida de frente.
Aquí nadie gana. Todos pierden algo.
Y eso es precisamente lo que lo hace tan humano.
Joel muere, sí. Duele. Pero The Last of Us Part II no va de eso.
Va de entender que la venganza no cura. Solo deja más vacío.
Abby no es la villana. Ellie no es la heroína.
Son dos personas rotas, atrapadas en un ciclo de dolor.
Este juego no necesita un público “fan”, necesita un público maduro.
Gente que entienda que no todo en la vida tiene final feliz,
y que empatizar no significa perdonar, sino comprender.
Lo odiarás si esperabas justicia.
Lo amarás si entendiste la verdad
Es un juego que lo tienes que entender y que por mucho que pierdas nunca te devolveran eso que te perdiste y eso define the last of us.