Resumiendo en una palabra: ridÃcula! Dejando de lado la polémica que alimenta acerca de la falta de cuotas canarias que presenta (en toda la serie no hay prácticamente personajes locales relevantes y es más, de los pocos personajes secundarios que salen y que se intuye ser autóctonos, como los que agreden al padre en el muelle, o los que matan a un chico para apropiarse de la lancha y poder huir de la isla, los canarios no salen bien parados) todo en el guión es absurdo, paradójico y va de mal a peor. Empecemos por lo cansino y previsible que es el hecho de que, hoy dÃa, lo de poner algun elemento acorde a la cultura woke parece ser una "conditio sine qua non" para que se desarrolle una producción de Netflix. Asà encontramos el elemento romántico en una niñata que tiene que ser necesariamente homosexual y que, sin ningún sentido y frente a una catástrofe inminente, antepone la cercanÃa de otra niñata que acaba de conocer y que, de repente, parece haberse convertido en el amor de su vida, a la de su familia abandonandola en un avión. Aparte de eso, el nivel de absurdidad y sin sentido que alcanza es de manual. Por ejemplo no se entiende como, en una escena, llegue un supuesto cientÃfico experto en tsunamis diciendo que la ola que se generará con el derrumbe en La Palma y que alcanzará una altura record de cientos de metros, acabará inundando toda la isla de Tenerife, que tiene una extensa porción de territorio sobre los 1000 metros y cuya cumbre máxima es de 3715 metros sobre el nivel del mar, indicando en el mapa como unica zona segura lo que serÃa la zona del Médano. El culmino de la estupidez es la escena en la que la cientÃfica y el padre de familia huyen del malvado tsunami que los persigue detrás, navegando con la lancha empujada por un motor de 5 CV y costeando lo que parece ser el acantilado de Los Gigantes. Cuando de repente se encuentran otra ola delante, se meten en una bahÃa y salen sin prisa por la orilla, observando a las dos montañas de agua que los estaban persiguiendo chocar entre ellas, sin que dicha agua ni se meta en la bahÃa ni provoque aunque sea una minúscula ola, quedando la bahÃa más planchada que nunca, desafiando todas las leyes de la fÃsica y de la dinámica de los fluidos y haciendo que se revuelquen en sus tumbas los mismÃsimos Pascal y Bernoulli.
En fin, esta es la tÃpica serie que entretiene nada más por la curiosidad que suscita de saber cual va a ser el nivel de imbecilidad que puede alcanzar.