El libro me abrió los ojos a una realidad distinta. El dinero que los políticos tradicionales ganan, entorpece la mente del ciudadano. Los hace creer que el país está mal, pero lo que de verdad está mal somos nosotros al creer que los sin techo son incapaces de progresar. Pero no se debe regalar dinero sin verificar el real mundo de los pobres. En resumen existe dinero para que todos vivamos mejor, pero se pierde en la política.