La tercera temporada de La Primera Vez confirma un giro cada vez más evidente en muchas producciones juveniles: el afán por ganar popularidad a costa de banalizar temas delicados. Lo que comenzó como una historia fresca y nostálgica sobre el descubrimiento personal y emocional de unos adolescentes en los años 70, ahora parece perder el rumbo al convertir el morbo y el escándalo en su principal motor narrativo.
Esta entrega insiste en mostrar escenas de desnudos explÃcitos y el consumo de drogas con una ligereza preocupante, presentándolos como aspectos cotidianos, incluso triviales, del crecimiento adolescente. El problema no es solo que se aborden estos temas —que sà pueden tener cabida si se tratan con responsabilidad—, sino que se les presenta sin mayor reflexión ni consecuencias reales, como si salir de ellos fuera tan fácil como cambiarse de ropa o dar un discurso motivador.
Además, la temporada cae en una tendencia ya repetitiva dentro de muchas producciones de Netflix: forzar la inclusión de personajes LGBT sin coherencia con el contexto histórico en el que se desarrolla la historia. En los años 70, especialmente en Latinoamérica, ser parte de esta comunidad implicaba una realidad muy distinta, marcada por la represión, el miedo y el silencio. Pretender que era algo abiertamente vivido y extendido en cÃrculos sociales de colegio, como si fuera una tendencia común y socialmente aceptada, no solo resta credibilidad al relato, sino que desvirtúa la lucha que históricamente ha tenido esta comunidad para ser visibilizada y respetada.
La serie, en su intento por conectar con una audiencia más amplia y moderna, termina perdiendo la autenticidad que la caracterizaba. Lo que antes era un retrato Ãntimo y honesto del despertar emocional de sus protagonistas, ahora se ve empañado por escenas que parecen más pensadas para generar clics y comentarios en redes sociales que para contar una historia con profundidad.
En definitiva, esta tercera temporada parece más interesada en provocar que en contar. Y al hacerlo, se aleja de lo que alguna vez la hizo especial: la sensibilidad para retratar lo complejo de crecer sin caer en clichés ni en la explotación de lo controversial... Al fin y al cabo Dago GarcÃa producciones