La sana reivindicación feminista se convierte en no pocas ocasiones en un hembrismo tóxico, tan tóxico como muchos de los comentarios que he leído aquí. Me gusta el amor incondicional entre seres imperfectos. Y Carolina Gaitán es una actriz espectacular, que irradia una energía inexplicable, que se percibe incluso desde el otro lado de la pantalla. Desde España con amor.