Un libro genuino y divertido a partes iguales.
Con una pluma valiente y honesta, te atrapa desde el primer momento. Su voz te empuja a seguir leyendo para conocer aún más a la autora.
Hay algo profundamente humano en su forma de narrar: no idealiza ni da lecciones. Plasma su realidad en un juego de fantasía sin endulzar, demostrando que, para forjar el camino, hay que lanzarse sin pedir permiso.