Sexualizaciรณn innecesaria; eso fue lo que odiรฉ y que arruinรณ totalmente la esencia de la obra de Bram Stoker y la adaptaciรณn de 1922. Claro, hay que diferenciar al Conde Orlok y al Conde Drรกcula, ambos teniendo personalidades distintas; uno seductor (erรณtico) y dominante, y otro temible y un poco torpe para disimular su monstruosidad.
Mezclaron todo eso de manera errรณnea. Una obsesiรณn-vรญnculo poco coherente entre Ellen y Orlok, y, ademรกs, pareciese un tanto patรฉtica la trama.
Sรญ, ya estamos en otra รฉpoca y no debemos comparar las tรฉcnicas cinematogrรกficas, pero eso no justifica lo suficiente. Crรฉanme, absolutamente nadie quiere ver al finรญsimo conde desnudo dentro de un sarcรณfago. ยฟNecesidad? Y ni hablar de aquellos gemidos que no parecรญan tener fin.
Yo esperaba disfrutar de los fantรกsticos visuales y escenarios, tambiรฉn del suspenso (poquรญsimo para mi gusto), pero terminรฉ un poco incรณmodo.