El título de esta obra me intrigó, y motivó para iniciar su lectura.
Si además, su autora es la misma de "El Ruiseñor", libro inolvidable, pues ya lo tuve claro.
Pero la decepción empezó sin llevar demasiadas páginas.
Kristin Hanna, deja claro aquí que es estadounidense, y cuando no tiene claro por dónde seguir, se agarra a las tradiciones y costumbres de su país, que hemos visto muchas cosas en series y películas.
Una niña de corta edad, aparece desnutrida, y en estado semisalvaje, repentinamente, en un bosque cercano a un pequeño pueblo y bastante tranquilo.
El inicio está rodeado de intriga y misterio.
La idea es excelente.
Pero cuando consiguen trasladarla a un lugar adecuado y seguro, y a alguien se le ocurre prepararle un perrito caliente con ketchup y mostaza, me dieron ganas de cerrar el libro y devolverlo.
Primera decepción, y no es la última.