Lamentablemente, la experiencia fue extremadamente decepcionante por varios motivos que considero importantes señalar.
En primer lugar, el contenido de la obra fue inapropiado desde el inicio hasta el final. El uso constante de vocabulario malsonante e insultante resultó no solo innecesario, sino completamente carente de gracia, lo que generó un ambiente monótono y aburrido. A pesar de la duración de aproximadamente una hora, la obra se hizo interminable. Por respeto y educación, decidimos permanecer hasta el final, pero la experiencia fue tan desagradable que nos resultó difícil continuar disfrutando de la misma.
A esto se añade el comportamiento poco profesional de la actriz, Estefanía de Paz Asín, cuya actitud hacia los niños presentes en la sala fue inadecuada y, en muchos momentos, desagradable. En la descripción de la obra se indica que está dirigida a un público a partir de los 8 años, pero me parece absolutamente inapropiado que los niños tengan que escuchar tal cantidad de insultos y lenguaje vulgar. Es aún más preocupante la forma en que la actriz se dirigió a los niños, con un trato que no solo resultó despectivo, sino también carente de la más mínima empatía, a pesar de que los pequeños se comportaron ejemplarmente durante toda la representación.
Considero que, si la actriz, Estefanía de Paz Asín, no se siente cómoda interactuando con un público infantil, lo más adecuado sería modificar la edad recomendada para asistir a la obra, orientándola a un público adulto (mayores de 18 años) y, por supuesto, ajustar el lenguaje para que no sea perjudicial ni inapropiado para los menores. Asimismo, insto a una reflexión sobre el ejemplo que se está dando a los niños, quienes merecen un entorno respetuoso y positivo en cualquier evento cultural al que asistan.