La narrativa es tan llevadera que la autora transporta al lector en su mundo privado desde las primeras líneas, y esto hace que el libro sea devorado lo más rápido posible. Se torna una necesidad saber cómo transcurre su historia y las de sus amigas. Con su poética visceral enfatiza las miserias de la humanidad. Genera emparía con cada situación descripta. En lo personal me conmueve muchísimo la escritura de la autora, toca cada fibra de mi ser nostálgico, no sólo por pertenecer al colectivo LGBTQ+, sino como ser humano. El libro es adictivo, sin dudas, y una vez que uno se entrega a la autora, quiere conocer sus demás trabajos, imperdibles, como LAS MALAS.