La segunda temporada de The Rings of Power es una decepciรณn mayรบscula. Partiendo de un legado literario inigualable, la serie desperdicia su mayor fortaleza: la posibilidad de emocionar y conectar con el espectador. El mayor fracaso, sin embargo, estรก en la construcciรณn dramรกtica. La serie propone mรบltiples lรญneas argumentales, pero ninguna consigue generar autรฉntica empatรญa. Los personajes carecen de profundidad, y el espectador no logra conectar con ellos ni temer por su destino. ๐
Ese vacรญo emocional convierte cada episodio en un ejercicio tedioso, donde los giros narrativos carecen de impacto y las subtramas parecen diseรฑadas รบnicamente para llenar metraje.
A esto se suma un problema de ritmo evidente. La historia avanza con la pesadez de una maquinaria mal engrasada: lenta, dispersa y carente de clรญmax memorables. Incluso en momentos que deberรญan resultar trascendentes, la direcciรณn y el guion no logran transmitir ni รฉpica ni tensiรณn.
El tratamiento de Nรบmenor es el ejemplo mรกs evidente: en lugar de explorar la envidia hacia la inmortalidad รฉlfica โnรบcleo del conflicto en Tolkienโ, se opta por un mensaje banal y contemporรกneo que reduce la fuerza del mito. En definitiva, se confunde adaptaciรณn con apropiaciรณn, y lo que deberรญa ser รฉpico termina siendo plano y olvidable.