El autor rompe las reglas del lenguaje y prioriza la coma (,) como signo primordial, frente al ausente punto aparte, lo que exige que sea leído de un tirón. Jon Fosse nos presenta una historia sobre el amor adolescente, el embarazo prematuro, el círculo repetitivo familiar, la lapidaria sociedad juzgadora, pero sobre todo: ese amor puro, trascendental que se inmortaliza a pesar del tiempo y las nuevas relaciones. Se lee con ritmo, su prosa transmite musicalidad y el gran vuelo que sale del violín como personaje.