El hecho de que Trump, el iluminado genocida amigo de Epstein, esté mostrando su verdadera faz, una mezcla de arrogancia, autoritarismo, improvisación, desequilibrio y violencia, está hundiendo a la derecha y a la ultraderecha europeas —ya se ha llevado por delante al húngaro Orban— y brindando una gran oportunidad a la izquierda humanista, solidaria, compasiva. Ojalá esta izquierda pacífica y constructiva acierte ahora en su camino.