El periodista Juan Pedro Quiñonero, hasta ayer corresponsal en París, referencia internacional para muchos demócratas, ha sido expulsado de su medio, el ABC, en el que trabajaba desde 1983, por llamar «extrema derecha» al partido de Le Pen y sugerir que Francia está en decadencia por causa del ascenso de la formación ultra, cuyo fundador negaba el Holocausto. Si los propietarios del Grupo Correo, con los que tan a gusto y tan libremente traabajé, hubieran conocido este episodio, no hubiese cometido el error de meter al enemigo en casa.