Me temo que la IA ha creado una gran confusión a las gentes que se dedican a la literatura o que viven, dignísisima y simplemente, de escribir, en cualquiera de las formas posibles. Los ingenieros, en cambio, estamos más acostumbrados a estos productos. Para abordar este asunto, hay que tener en cuenta que la IA no tiene entidad autoral sino exclusivamente instrumental. Quiero decir que, por fortuna para los creadores, la IA es una herramienta, un instrumento, un encofrado, un andamiaje exclusivamente. Que no es poco. Dicho de otra forma, la IA puede ayudar de oficio al escritor, pero si este no es consciente de que esta utilidad no es expansiva ni suple la autoría, el instrumento no servirá de nada y se convertirá en un incómodo lastre.