El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha reconocido la muerte del líder espiritual del país en medio de un ataque que Israel asegura ejecutó “en un minuto”, eliminando no solo a la máxima figura religiosa sino a cerca de 40 colaboradores, entre ellos altos oficiales y el ministro de Defensa.
Teherán no ha tardado en reaccionar. El presidente iraní ha advertido que la venganza es un deber y que será inminente. La pregunta no es si habrá respuesta, sino cómo se va a producir esa respuesta.
Ya comenzaron ataques contra zonas militares de Estados Unidos en el Golfo.
Israel, por su parte, volvió a contraatacar en Teherán.
El riesgo de una escalada regional es evidente. El Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz, el tránsito del petróleo, el equilibrio de Medio Oriente: todo entra en una zona de máxima tensión.
Mientras tanto, los opositores al régimen celebran. Son más de 40 años de represión. Este año, según organizaciones de derechos humanos, más de 32 mil opositores han sido encarcel

Instagram
·3d