Mette-Marit, en casa tras ser dada de alta del hospital y someterse a un trasplante de pulmón, celebra con el príncipe Haakon la victoria de Noruega en el Mundial frente a Brasil.
La princesa luce muy buen aspecto y ya se muestra sin esa máquina de oxígeno en la que se tuvo que apoyar desde meses antes de recibir un nuevo pulmón.
Por su parte, sus hijos vivieron el Mundial desde Estados Unidos. La futura reina abrazando a Haaland, uno de los héroes del partido, ya es otra escena viral royal que nos deja este Munfial. Los dos príncipes bajaron al vestuario para felicitar a los jugadores y no faltó una más especial al jugador más famoso de Noruega. Su pelo rubio y su 1'95 le han hecho ser uno de los más reconocibles del Mundial.
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