Leí Perdidas aceptables en 1982, cuando fue puesta a la venta en España. Es uno de los contados libros que -como ocurre con las películas- no sufrió la tortura de ver traducido su título por algún estúpido(a) que consideraba que tenía que ser comprensible para el lector español: ejercicio de soberbia creativa de necios(as) con ínfulas metafísicas que no literarias o cinematográficas, prototipo del... Cree el ladrón que todos son..., que no conceden, por que no comprenden, que el entendimiento es un atributo adulto, y que el discernimiento es una de sus consecuencias.
Y ese Aceptable losses no mancillado por truchimanes de cuarto y mitad, no es sino una novela de un hábil Irving Shaw que no pretendía trascender ni deslumbrar, sino navegar en la ficción sin ansias moralizantes... sin perjuicio de esos espacios en blanco, subliminales, para que el lector pudiese ejercitar el discernimiento que nos hace sapiens...
La vida es aceptar que perder es no ganar cuando las pérdidas son aceptables...