Primero que nada debería llamarse “ Homo porteñum” porque ninguna historia refleja el interior del país. De las 16 “ micro historias”, que algunas ni llegan a nacer, muy pocas me hicieron reflexionar y ninguna me hizo reír.
Guillermo Francella es un actor mayúsculo, eso no lo dudo, porque caracterizar tantos personajes distintos en una sola película es , en sí, una hazaña.
Me duele que metan “ la grieta” en todo. No soy de ningún partido político y simplemente me pareció básica y burda la película. Es como el cuento de “El traje del Emperador”, nadie se anima a decir que va desnudo. Y si esta película fuese como un experimento social? Como el padre que les dice a sus hijo que tiene dólares en una caja fuerte para ver cuánto nos peleamos?…