PelÃcula que tiene una media hora coherente, con buen ritmo y entretenida, la otra hora y media se encarga de tirar la coherencia a la basura y se transforma en un bodrio infumable, para coronar los últimos 5 minutos es como si Danny boyle se bajara los pantalones y orinara sobre la audiencia y el pasado el presente y el futuro de la saga.