Adolescencia es una miniserie breve pero potente de Netflix, con apenas cuatro episodios que logran construir un clima tenso y muy bien sostenido. El primer capÃtulo es impactante, no tanto por lo explÃcito, sino por cómo está contado: directo, incómodo, con un ritmo que te mete de lleno en una situación lÃmite.
Lo que realmente eleva la serie son las actuaciones. El trabajo del actor que interpreta al padre es notable, contenido pero profundamente expresivo. Y lo de Jamie, sobre todo en el episodio 3, merece mención aparte: tiene momentos que remiten al nivel de tensión psicológica que uno encuentra en *Mindhunter*, sin exagerar.
El guión propone varias capas de lectura, pero también deja algunos hilos sueltos. Hay escenas, como la reacción de la mejor amiga de la vÃctima, que insinúan más de lo que desarrollan. Eso puede leerse como una apuesta por la ambigüedad o una falta de cierre, según el gusto de cada espectador. A mà me quedó la sensación de que podrÃan haber afinado un poco más sin necesidad de subrayar nada.
El final no busca grandes revelaciones, sino mostrarnos el desgaste emocional de una familia atravesada por lo impensado. Y en ese registro intimista está uno de sus mayores aciertos: la serie evita el golpe bajo y se concentra en lo humano.
Más allá de si se está o no de acuerdo con cómo retrata a los adolescentes, es claro que no pretende ser una radiografÃa generacional. Lo que sà hace es marcar con bastante precisión la distancia entre el mundo adulto y el universo adolescente: las dificultades para comunicarse, la hiperconexión vacÃa, el desinterés por lo profundo, la fragilidad de los vÃnculos.
Y por momentos asoma una crÃtica más amplia, a una sociedad que perdió de vista el valor del tiempo, del esfuerzo, de las relaciones que se construyen con paciencia. No desde un lugar moralista, sino con sensibilidad.
En definitiva, Adolescencia es una serie sólida, con momentos brillantes y otros más discutibles, pero que se mete con temas incómodos sin subestimar al espectador.
Recomendada, sobre todo si se la ve con ojos atentos.