Mi agradecimiento a Ingo Will, al grupo de personas que lo acompañaron en la iniciativa de hacer posible la publicación del libro, considero este como homenaje póstumo a las víctimas inocentes, cuyo trágico destino fue la consecuencia de la mente torcida de un líder carismático que con su verbo incendiario logro someter a su pueblo y arrastro al mundo en una conflagración de inmensurables consecuencias.