Me siento muy identificada con esta novela, hay pasajes, entre otras muchas cosas, que me hacen volver a mi infancia, donde asistía en mi pueblo natal (Onda) a la escuela de cerámica donde hacíamos diseños para azulejos. Lo he leído en dos versiones, en español, que me regaló un amigo y en catalán, que me compré yo más tarde. Fantástico en su totalidad!