Esta es una de esas ocasiones en las que uno dice... la portada solo es envoltorio. Porque si bien es cierto que en un principio esta me echó para atrás al abrir la novela descubrí una historia sensible y narrada con delicadeza, trabajada, cuidada en sus datos históricos y estudiada hasta el último detalle. En lo que respecta a los personajes, nos encontramos con múltiples y fuertes personalidades todas ellas embaucadoras, he de reconocer que además de Eveline Estela y William, el desarrollo, vida y fin de Caroline Auguste, Martha y Abdou lograron enternecerme y conseguir que soltara alguna que otra lágrima.
En resumen y en mi humilde opinión una joya que tenéis que leer. Una de esas novela en las que me gustaría no conocer al autor para que no se tache esta reseña de amiguismo corporativo.
La trama comienza con la captura junto a su hermana de William en África, ambos son conducidos como esclavos en uno de los últimos navíos destinados a la trata de esclavos hasta el puerto de Charleston donde dará comienzo una trepidante historia de amor, lucha por la libertad y derechos humanos que nos conducirá a través de sus vidas y de la la historia de Estados Unidos a través de las generaciones posteriores hasta nuestros días. Pero si sorprendente ha sido la novela en sí, el final ha conseguido cautivarme.
Mónica, te doy mi más sincera enhorabuena, qué gran historia.