Mi tía abuela fue una de las primeras telefonistas. Me contó como era, el proceso de selección (largo y muy duro), en el cual, lo más importante era la voz, (tono, timbre, vubrato, respiración, dicción) , ortografía y buenas referencias. Se valoraba la educación, y, por cierto de primeras, todo el mundo hablaba de "usted".
El tema del sometimiento femenino, era cierto hasta un punto, no era maltrato. Eso ocurría si el tipo era un mal hombre, pero jamás de los jamases un hombre decente pegaba a una mujer.
Siempre me habló mi tía y mi abuela del respeto exquisito de aquella época en la que, por cierto mi abuela era matematica, mi tía periodista y sufragista y la que trabajo en telefónica una mujer casada, pero superindependiente.
Machismo bestia siempre ha habido, pero no era lo habitual.