Sencillamente maravilloso, expresa la esencia misma del ser humano, de sus virtudes y defectos, de sus esperanzas y anhelos, y especialmente el reconocimiento de que somos creación de Dios, que vinimos a este mundo a disfrutar de las maravillas creadas por él, que son todas nuestras en la medida que reconozcamos el derecho de los demás seres de la creación.