A mÃ, no me fue tan exorbitantemente grandioso este libro; es probable porque no soy su lector objetivo/meta.
Desmenucemos esta bien intencionada historia: Primeramente, Aristóteles y Dante son tan prototÃpicamente adolescentes que cualquiera de entre 15 y 20 años se puede identificar con ellos. Seguido de que ambos se enamoran de forma casi esporádica, en su medida lo entiendo porque a esa edad te enamoras fácil. Tercero, su simbologÃa es limitada: una camioneta roja, un cielo estrellado y el amplio desierto... nos queda un hueso roto y un ave con su ala también rota. Y por último, el tÃtulo engaña. Los protagonistas jamás descubren los secretos del universo, no hay diálogos donde desentrañan el mundo y su comportamiento; algo asà como los Diálogos de Platón habrÃa justificado el tÃtulo.