Pongo una estrella porque no puedo poner menos.
La idea original de retratar unas trabajadoras telefonistas en el Madrid de los años 20 era llamativa y la primera temporada parecía prometedora de un buen desarrollo argumental.
Nada de eso: la serie es una vil telenovela de lo más cutre, con un guion repleto de situaciones absurdas e inverosímiles, pésimas actuaciones, (la protagonista tiesa e inexpresiva de principio hasta el final, Concha Velasco casi una caricatura), mejores algunos actores en papeles secundarios (Pablo buenísimo, Verónica elegante, pícara y simpática, de lo mejor entre las actrices), nulo respeto por el contexto histórico, una mezcla confusa de todo y de nada: feminismo, temas de género, liberta sexual, conflictos políticos, derechos laborales, un revoltijo total. Un guion con tan poco respeto por la congruencia histórica que cuesta distinguir los republicanos de los “sublevados”, a los que no se les llama por lo que fueron, los golpistas de franco.
Temas trágicos se tocan con enorme superficialidad, como la venta de niños, que fue un hecho real, y luego se da marcha atrás.
Un producto comercial, apto para la venta global, para un público fácil, con pocas exigencias y escasos conocimientos históricos.
Un guion ambiguo, oportunista, incapaz de crear un entretenimiento inteligente y de calidad.
Un bodrio total.